Fábula de Pedro y el Lobo

Leer fábulas y cuentos a los niños hace que estos se entretengan y aprendan. La lista de los más populares incluye la liebre y la tortuga y el pastor mentiroso o pedro y el lobo. Al centrarse principalmente en el último, los adultos pueden enseñarles a los niños una lección fundamental: no mentir.

La historia va más allá de simplemente transmitir ese mensaje con severidad, más bien lo transmite de manera entretenida.

Pedro y el lobo

A diferencia de muchas fábulas, en las cuales los protagonistas son animales u objetos animados, el personaje principal es Pedro. Es un pastorcito travieso que hace algo malo, aunque desde su punto de visto estaba siendo inofensivo. El error que comete le sale muy caro y tanto niños como adultos pueden aprender de ello.

Al repasar la fábula de “Pedro y el lobo”, cuyo origen se le atribuye a Esopo, se pueden percibir varias de sus enseñanzas:

“Érase una vez un muchacho llamado Pedro, que era pastor de ovejas. Un buen día, aburrido, se le ocurrió gastar una broma a sus convecinos:

– ¡Que viene el lobo, que viene el lobo!

Los campesinos lo oyeron y corrieron con palos y estacas para ayudarle a ahuyentarlo y evitar que se comiera a su ganado. Sin embargo, no había ningún lobo.

Pedro, les explicó que el lobo se había ido al sentirles llegar y los campesinos volvieron a su trabajo. El muchacho, entusiasmado con el efecto que su broma había provocado, a los pocos días, volvió a hacerlo:

– ¡Que viene el lobo, que viene el lobo!

Y, de nuevo, los campesinos corrieron a ayudarle, pero de nuevo, no se encontraron con ningún lobo. Y ahí fue cuando se dieron cuenta que les había gastado una broma, y se marcharon muy malhumorados.

Días después, estaba Pedro pastoreando y apareció el lobo, esta vez era de verdad y el muchacho aterrado gritó:

– ¡Que viene el lobo, que viene el lobo!

Pero los campesinos, pensando que les engañaba, siguieron trabajando sin hacerle caso. El lobo se comió a varias ovejas del rebaño.”

Moraleja y aprendizaje

La lección básica en la historia está clara: mentir trae consecuencias negativas para quien lo hace. Lamentablemente, en la actualidad las mentiras no son mal vistas, de hecho, hay quienes consideran que son necesarias. Tratan de disminuir su impacto o magnitud diciendo que hay mentiras pequeñas o blancas.

Sin embargo, la fábula de Pedro y el lobo demuestra que hasta las bromas “inofensivas” pueden terminar siendo peligrosas. En primer lugar, la persona que miente constantemente pierde por completo la credibilidad y, como resultado, nadie confía en ella. Eso le resulta perjudicial porque no podrá mantener ni amistades ni relaciones románticas, pues en estas se necesita confianza.

En la historia, Pedro terminó perdiendo a sus ovejas por las malas decisiones que tomó al querer burlarse de otros. Aparte de ello, al no decir la verdad, la gente termina lastimando a propósito o inconscientemente a otros. Por ejemplo, es probable que los campesinos de la historia posteriormente estén recelosos de prestar ayuda a alguien que sí lo necesite. Actualmente también hay quienes, por malas experiencias, ya no acuden a llamados de auxilio y eso es triste.

Pedro debió usar la empatía y ponerse en el lugar de sus convecinos, para saber cómo tomarían ellos la “broma”. La gente no debería hacerles a otros lo que no les gustaría que les hicieran, lo que incluye engañar. Sin duda, es necesario dejar de restarle importancia a las mentiras porque estas causan grandes problemas y traen consecuencias devastadoras.

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