Mejores Fábulas de Rafael Pombo

Rafael Pombo es considerado un importante escritor y poeta colombiano, por sus obras que aún conservan valor. Además de ello, fue un fabulista original que creó historias beneficiosas para niños, jóvenes y hasta adultos. De forma general, todas las fábulas de Rafael Pombo tienen mucho para ofrecer.

Fábulas de Rafael Pombo cortas

El hecho de algunas fábulas de Rafael Pombo sean cortas contribuye a que, incluso quienes no disfrutan de leer, intenten aprovecharlas. Captan la atención y no la pierden, porque los individuos no se aburren de leer, gracias a su brevedad.

El búho y el palomo

“Érase un búho, dechado de egoísmo el más perfecto, de todo siempre esquivado, cual si diera resfriado su agrio, antipático aspecto. «¿Por qué me aborrecerán?» Dijo irritado y confuso a un palomito galán. -«Por culpa tuya», él repuso: «Ama, oh, búho y te amarán».”

Moraleja: Quien desee recibir amor debe estar dispuesto a mostrarlo con sinceridad y ser una buena persona.

La gallina y el cerdo

“Bebiendo una gallina de un arroyuelo, a cada trago alzaba la vista al Cielo, y con el pico gracias daba a quien hizo licor tan rico. ¿Qué es eso? gruñó un puerco, ¿Qué significa tan ridícula mueca? y ella replica: Nada, vecino. La gratitud es griego para un cochino. Pero no hay alma noble que no agradezca hasta una gota de agua que se le ofrezca; y aun la gallina siente la inagotable bondad divina.”

Moraleja: Hay que mostrar gratitud por todo lo bueno que se recibe y nunca menospreciarlo.

El sol y el polvo

“Alzándose un furioso torbellino eclipsó el polvo al sol, y gritóle por mofa: —¡Astro divino! ¿Dónde estás? ¿Qué te hiciste?…— Y su camino siguió en silencio el sol. Y cesó el huracán; y tornó al cieno el polvo vil ; y en el azul sereno de gloria y pompa lleno siguió en silencio el sol.”

Moraleja: Aquellos que son insignificantes a menudo presumen, pero quienes conocen su valor no necesitan proclamarlo porque otros pueden percibirlo.

Fábulas de Rafael Pombo para niños

Un recurso didáctico, que fomenta el interés en la lectura a una edad temprana y transmite valores morales, son las fábulas. Por eso, las siguientes historias para niños podrían ser de utilidad para los infantes en pleno desarrollo emocional y personal.

Puedes valerte también de las fábulas de Fredo. Estas cumplen con los requisitos para fomentar la lectura en los niños, además que son muy entretenidas.

El caballo y el gorrión

“Dijo al Caballo el Gorrión: «Tu comedero está lleno, Mientras yo bostezo y peno Sin migaja de ración.» «Dos granos menos o más ¿A ti qué te importa, di? ¿Podré tomarlos de aquí O tú te incomodarás? » Y el Caballo respondióle: «Trátame con más confianza; Hay para entrambos, y alcanza Para tu amada y tu prole.» —«¡Gracias! trinó el pajarito, Y sin temor ni querella Comieron de una gamella Como hermano y hermanito. Vino el verano, y con él Mil moscas desesperantes Que de su sangre anhelantes Cayeron sobre el corcel. Pero el Gorrión sin esfuerzo. Sirvióle de policía. Pagando así cada día El hospitalario almuerzo.”

Moraleja: Cuando las personas ayudan a otros, se terminan beneficiando a sí mismas.

Cutufato y su gato

“Quiso el niño Cutufato Divertirse con un gato; Le ató piedras al pescuezo, Y riéndose el impío Desde lo alto de un cerezo Lo echó al río. Por la noche se acostó; Todo el mundo se durmió, Y entró a verlo un visitante El espectro de un amigo, Que le dijo: ¡Hola! al instante ¡Ven conmigo! Perdió el habla; ni un saludo Cutufato hacerle pudo. Tiritando y sin resuello Se ocultó bajo la almohada; Mas salió, de una tirada Del cabello Resistido estaba el chico; Pero el otro callandico, Con la cola haciendo un nudo De una pierna lo amarró, Y, ¡qué horror! casi desnudo Lo arrastró. Y voló con él al río, Con un tiempo oscuro y frío, Y colgándolo a manera De un ramito de cereza Lo echó al agua horrenda y fiera De cabeza ¡Oh! ¡qué grande se hizo el gato! ¡qué chiquito el Cutufato! ¡Y qué caro al bribonzuelo su barbarie le costó! Más fue un sueño, y en el suelo Despertó.”

Moraleja: No hay que maltratar ni siquiera a los animales.

El niño y el corderito

“El niño — ¿Por qué tan tristemente, Corderito inocente, Te oigo balando? El corderito — Por mi madre querida, Que tal vez afligida Me anda buscando. El niño — ¿Temes verte sólito, O te acobarda el grito Del dogo hambriento? El corderito —No me asusta que ladre; Mas lejos de mi madre No estoy contento. El niño — ¡ Ah ! ya entiendo tu pena, Si tu mamá es tan buena Como la mía. Déjame acompañarte, Yo seré en cualquier parte Tu garantía. Pero ya que recuerdo Que cuando yo me pierdo Mamá se afana, Andemos ligeritos, Y vivamos juntitos Desde mañana.”

Moraleja: Los pequeños deben mantenerse cerca de su mamá para estar a salvo y no preocuparla.

Fábulas de Rafael Pombo con moraleja

Está claro que las fábulas de Rafael Pombo vienen con moraleja, ya sea explícita o implícita. Por ello, es bueno detallar en cada línea que componen esos relatos tan interesantes y llenos de vida.

Las moralejas de las fábulas de Tomás de Iriarte son muy perspicaces y fáciles de entender, a los niños les encanta. ¡Míralas todas!

El coche

“¡Triqui! ¡Traque! ¡Juipi! ¡Juape! ¡Arre! ¡Hola! ¡Upa! ¡Vivo!, ¡Carambola! Así del pescante, feroz, jadeante, se explica el cochero de un coche viajero que alzando humareda y atroz polvareda veloz bamboleante, más brinca que rueda. Y el látigo zumba; y todo retumba con tal alboroto, cuál de un terremoto que al orbe derrumba, y toda la gente se agolpa imprudente a ver qué noticia al mundo desquicia, o qué personaje va en urgente viaje de cántaros de oro, que siguen ligeros tal vez bandoleros, galgos carniceros, en pos del tesoro. Al fin paró el coche ya entrada la noche, y abriólo el gentío con gran reverencia; y (¡extraña ocurrencia!) lo hallaron… ¡vacío! Tal es, en retrato, más de un mentecato de muchos que encuentro. ¡Qué afán! ¡Qué aparato! Y nada por dentro.”

Moraleja: Con frecuencia, quienes más se alaban a sí mismos en apariencia física están vacíos por dentro.

La nariz y los ojos

“Púsose la nariz mal humorada Y dijo a los dos ojos: «Ya me tienen ustedes jorobada Cargando los anteojos.» «Para mí no se han hecho. Que los sude El que por ellos mira» Y diciendo y haciendo se sacude, Y a la calle los tira. Su dueño sigue andando, y como es miope, Da un tropezón, y cae, Y la nariz aplástase…. Y del tope A los ojos sustrae. Sirviendo a los demás frecuentemente Se sirve uno a sí mismo; Y siempre cuesta caro el imprudente Selvático egoísmo.”

Moraleja: Todos cumplen un papel importante que no debe rebajarse.

El gato bandido

“Michín dijo a su mamá: «Voy a volverme Pateta, y el que a impedirlo se meta en el acto morirá. Ya le he robado a papá daga y pistolas; ya estoy armado y listo; y me voy a robar y matar gente, y nunca más (¡ten presente!) verás a Michín desde hoy». Yéndose al monte, encontró a un gallo por el camino, y dijo: «A ver qué tal tino para matar tengo yo».

Puesto en facha disparó, retumba el monte al estallo, Michín maltrátase un callo y se chamusca el bigote; pero tronchado el cogote, cayó de redondo el gallo. Luego a robar se encarama, tentado de la gazuza, al nido de una lechuza que en furia al verlo se inflama, mas se le rompe la rama, vuelan chambergo y puñal, y al son de silba infernal que taladra los oídos cae dando vueltas y aullidos el prófugo criminal. Repuesto de su caída ve otro gato, y da el asalto «¡Tocayito, haga usted alto! ¡Déme la bolsa o la vida!» El otro no se intimida y antes grita: «¡Alto el ladrón!» Tira el pillo, hace explosión el arma por la culata, y casi se desbarata Michín de la contusión. Topando armado otro día a un perro, gran bandolero, se le acercó el marrullero con cariño y cortesía: «Camarada, le decía, celebremos nuestra alianza»; y así fue: diéronse chanza, baile y brandy, hasta que al fin cayó rendido Michín y se rascaba la panza.

«Compañero», dijo el perro, «debemos juntar caudales y asegurar los reales haciéndoles un entierro». Hubo al contar cierto yerro y grita y gresca se armó, hasta que el perro empuñó a dos manos el garrote: Zumba, cae, y el amigote medio muerto se tendió. Con la fresca matinal Michín recobró el sentido y se halló manco, impedido, tuerto, hambriento y sin un real. Y en tanto que su rival va ladrando a carcajadas, con orejas agachadas y con el rabo entre piernas, Michín llora en voces tiernas todas sus barrabasadas. Recoge su sombrerito, y bajo un sol que lo abrasa, paso a paso vuelve a casa con aire humilde y contrito. «Confieso mi gran delito y purgarlo es menester», dice a la madre; «has de ver que nunca más seré malo, ¡oh mamita! dame palo ¡pero dame qué comer!».”

Moraleja: Robar es malo, hay que ganarse las cosas con honradez y trabajo duro.

Aprendizaje y conclusiones

Las fábulas de Rafael Pombo contribuyen a que los niños aprendan valores que necesitarán para el día a día. Entre ellos el no mentir, no robar, ayudar a otros y ser agradecidos. De forma similar, los más grandes se benefician de estas historias al recordar cualidades que deberían tener.

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