Mejores Fábulas de La Fontaine

Llegar a inculcar valores y enseñanzas prácticas, es algo muy importante para todas las personas, sobre todo a edad temprana. Por ello, es provechoso emplear las fábulas de Fontaine dirigidas para los niños. Estas historias, aunque cortas, consiguen resaltar enseñanzas y lecciones sobre cualidades como la humildad y la honestidad.

Fábulas de La Fontaine cortas

En el caso de algunas personas, particularmente los niños, la pérdida de interés por la lectura se produce rápidamente. Las fábulas de La Fontaine cortas permiten transmitir en la gente, de manera muy breve, lecciones prácticas. Estas mantienen la atención en lo relatado, para poder extraer el valor de las enseñanzas que se quieren transmitir.

Las fábulas de Tomás Iriarte son ideales para compartir en los ratos libres de los niños, ya que estas lo ayudarán a realzar su capacidad cognitiva.

El mono y el gato

“En la casa de un buen señor, vivían dos animales malos, traviesos y desagradecidos. Un mono llamado Roko, que le gustaba romper todo lo que estaba a su alcance sólo por diversión y un gato apodado Ratón, que no le gustaba cazar pero si comer en exceso.

Un día en que ambos pasaban por la puerta de la cocina, vieron sobre el fuego unas castañas que el dueño de casa había dejado asando. El mono dijo:

-¡Amigo, es hora de dar el gran golpe! ¡Si yo tuviera las garras que tú tienes, esas castañas ya estarían en mi estómago!.

El gato que era muy veloz, sin mediar más palabras, comenzó a retirar una a una las castañas del fuego, mientras tanto el mono se las iba comiendo sin que el gato lo advirtiera. Cuando el felino aún no había llegado a comer ninguna, entró en la cocina el dueño de casa y los ladronzuelos salieron corriendo del lugar, con gran descontento por parte del gato.”

Moraleja: Las personas no deben burlarse de otros, ya que pueden terminar siendo ellos los burlados.

La garza real

“Un cierto día una garza real recorría su laguna, las aguas estaban tan calmas que se podían ver todos los hermosos peces que la habitaban. La garza vio pasar nadando una carpa y le hubiera resultado muy fácil apresarla con el pico para que se convirtiera en un excelente bocado. Pero como en ese momento no tenía hambre decidió esperar para comer.

Horas más tarde, pensó en tomar el almuerzo y buscó en el agua a la suculenta carpa, pero ésta ya se había marchado. Pudo ver que nadaban alrededor de sus largar patas, unas tencas, las miro y pensó:

-¿Tencas a mí? ¿Cómo me voy a contentar, con carne tan ordinaria y con gusto a fango? – Siguió esperando a ver si la carpa aparecía, pero solo pasó un gobio muy pequeño. Y dijo:

– Abrir el pico una garza real, ¿por un bocado tan escaso? ¡Dios no lo quiera!.

Pero…tuvo que abrirlo al final por una simple lombriz, cuando el hambre ya era apremiante y aún sin quererlo la necesidad hizo que dejara de lado sus exigencias.”

Moraleja: No se debe considerar despreciable ninguna provisión, lo mejor es siempre mostrar gratitud.

Los zánganos y las abejas

“Había una vez unos panales de miel que no tenían dueño. Los zánganos los reclamaban y las abejas se oponían, así que se llevó el problema al tribunal de cierta avispa. Los testigos decían haber visto volando alrededor de aquellos panales a unos bichos alados de color oscuro parecidos a las abejas, pero los zánganos tenían las mismas señales. La señora avispa, no sabiendo qué decidir, abrió de nuevo el sumario y, para mayor ilustración, llamó a declarar a todo un hormiguero; pero ni por esas se pudo aclarar la duda.

-¿Me queréis decir a qué viene todo esto?- preguntó una abeja muy lista-. Seis meses hace que está pendiente el problema y estamos como el primer día. Mientras tanto, la miel se está perdiendo. Ya es hora de que el juez se decida; bastante ha tardado ya. Trabajemos los zánganos y nosotras, y veremos quién sabe hacer panales tan buenos y tan repletos de rica miel.

No admitieron los zánganos, demostrando que aquel arte era superior a sus habilidades, y la avispa dio la miel a sus verdaderas dueñas, las abejas.”

Moraleja: No hay que tratar de engañar a otros fingiendo saber hacer cosas de las que no se tienen conocimiento. Tarde o temprano el engaño sale a la luz.

Fábulas de La Fontaine para niños

Muchas fábulas de La Fontaine para niños ayudan a que los infantes desarrollen tanto imaginación como apego a la lectura. Además, incentivan su creatividad inculcándoles principios y valores como solidaridad, cooperación, altruismo y honradez.

Las fábulas de Samaniego son ideales también para niños y adolescentes, si quieres ver más puedes ingresar en el enlace adjunto.

Los ladrones y el asno

“Dos hombres que habían robado un asno, no se ponían de acuerdo en el destino que querían darle al animal. Uno quería venderlo de inmediato para disfrutar del dinero y el otro quería usarlo para cargar la mercadería que robarían con posterioridad.

No llegaban a un acuerdo, la discusión cada vez se tornaba más violenta, hasta que en un determinado momento llegaron a los golpes. Mientras ambos rodaban por el suelo en plena lucha, paso por el lugar un tercer ladrón, que por curiosidad se acercó a escuchar la discusión y ver la escena.

A éste se le ocurrió, que podía sacar partido de la situación, aprovechando que los otros dos ladrones, no se daban cuenta que sucedía a su alrededor, por estar absortos en la pelea, se apoderó del burro y escapó del lugar.”

Moraleja: Las cosas que la gente obtiene de forma deshonesta, de una forma u otra las pierde.

El león que iba a la guerra

“Cierta vez, un león quería iniciar una guerra en territorios vecinos con la idea de extender sus dominios. Por lo cual necesitaba armar un ejército poderoso, así que mando a buscar y reclutar todos los animales que vivían en su reino.

Una vez que estaban todos reunidos ante él, a cada uno le asignó un puesto de acuerdo con su naturaleza. El elefante se encargaría de transportar todas las armas, sobre su ancho y fuerte lomo; el oso fue elegido para ir al frente del escuadrón; el zorro se encargaría de los negocios diplomáticos; el leopardo entraría por la retaguardia para sorprender a los enemigos.

Cuando casi todos los animales ya tenían sus misiones asignadas, se escuchó una voz que dijo:

-¡Recomiendo mi señor que los burros y las liebres no participen en la guerra! ¡El burro es torpe y la liebre es temerosa!

El león lo interrumpió diciendo:

-¡Te equivocas! Voy a darles un lugar en mi ejército, ya que si no estaría incompleto. El burro asustara a los enemigos, con sus rebuznos, y la liebre, será el correo.”

Moraleja: Lo que algunos ven como defectos en otros, pueden ser aspectos de gran utilidad para otras personas. No menosprecien a otros sin valorar las virtudes que poseen.

La golondrina y los pájaros

“Una golondrina había aprendido mucho en sus viajes (nada hay que enseñe tanto), preveía nuestro animalejo hasta las menores borrascas, y antes de que estallasen, las anunciaba a los marineros.

Sucedió que, al llegar la sementera del cáñamo, vio a un labriego que echaba el grano en los surcos. “No me gusta eso», dijo a los otros pájaros. «Lástima me dais. En cuanto a mí, no me asusta el peligro, porque sabré alejarme y vivir en cualquier parte. ¿Veis esa mano que echa la semilla al aire? Día vendrá, y no está lejos, en que ha de ser vuestra perdición lo que va esparciendo. De ahí saldrán lazos y redes para atraparos, utensilios y máquinas que serán para vosotros prisión o muerte. Conviene, pues, prosiguió la golondrina, que comáis esa semilla. Creedme.”

Los pajaritos se burlaron de ella: ¡había tanto que comer en todas partes! Cuando verdearon los sembrados del cáñamo, la golondrina les dijo: “Arrancad todas las yerbecillas que han nacido de esa malhadada semilla, o estáis perdidos», pero los pájaros no quisieron hacerle caso.

Cuando el cáñamo estuvo bien crecido: “¡Esto va mal! exclamó la golondrina: la mala semilla ha sazonado pronto. Pero, ya que no me habéis atendido antes, cuando veáis que está hecha la trilla, y que los labradores libres ya del cuidado de las mieses, hacen guerra a los pájaros, tendiendo redes por todas partes, no voléis de aquí para allá; permaneced quietos en el nido, o emigrad a otros países: imitad al pato o la grulla.

Pero la verdad es que no estáis preparadas para cruzar, como nosotras, los mares y los desiertos: lo mejor será que os escondáis en los agujeros de alguna tapia. ”Los Pajaritos, cansados de oírla, comenzaron a charlar sin prestarle atención, y tal y como advirtió la golondrina, muchos fueron apresados.”

Moraleja: La sociedad no debería buscar solamente complacer todos sus gustos, sin calcular las malas consecuencias de satisfacerlos, pues eso causa dolor y sufrimiento.

Fábulas de La Fontaine con moraleja

Una forma eficaz de poder transmitir enseñanzas es a través del entretenimiento, de manera divertida. Eso es lo que hacen las fábulas de La Fontaine con moraleja, al darle vida a cosas inanimadas. Algunas hasta incluyen animales que hablan y son los protagonistas de las vivencias relatadas.

La rana que quiso hincharse como un buey

“Una rana que se encontraba en una charca, vio un día acercarse a un buey a beber un poco de agua, y le llamo la atención el gran tamaño del animal. La ranita era muy pequeña, no más grande que un limón. Al ver al corpulento buey se llenó de envidia y decidió hincharse hasta igualarlo en tamaño.

La ranita mientras se iba hinchando les preguntaba a sus compañeras:

-¿Me he hinchado bastante para igualarlo? ¿Ya soy tan grande como él?

-No.

-¿Y ahora?

– Tampoco.

-¡Ya lo logré!

-¡Aún estás muy lejos!

Y la pobre rana se hinchó tanto que reventó.”

Moraleja: No permitan que la envidia los lleve a hacer cosas que no estén a su alcance, acarreándoles mucho dolor.

El mono y el leopardo

“El mono y el leopardo trabajaban en un circo, cada uno a su manera trataba de atraer a la gente y así conseguir la mayor cantidad de monedas diarias, que le aseguraban una ración importante de comida.

-¡Señoras y señores, hermoso público! – decía el leopardo -, ¡pasen y vean que bella piel que tengo, armónica en forma y colores, admiren mis delicadas manchas, mis perfectas líneas, es algo nunca visto!

El público pasaba y miraba unos segundos pero seguía su camino, sin sentirse muy atraído por el animal. Por otro lado, el mono decía:

-¡Señoras y señores, los invito a ver algo realmente único, bailo, canto, hablo, entiendo su idioma, juego con pelotas y aros; hago muchas cosas divertidas! La diversidad de la piel del leopardo yo la poseo en mi imaginación, que es inagotable y si no se divierten lo suficiente les regresaré su dinero.

Al público le resultaba imposible evadir una invitación tan prometedora, así que el mono gracias a su inventiva conseguía todos los días muchas monedas.”

Moraleja: La apariencia física no es lo único a lo que se debe prestar atención. De hecho, es más valioso contar con habilidades y talentos.

El lobo y el perro

“Un lobo que se encontraba hambriento, se encontró a un mastín gordo y sano que andaba recorriendo el bosque. Atacarlo y comerlo hubiera sido lo correcto para el lobo, pero la realidad es que hubiera sido también, una pelea feroz, con un enemigo bien dotado.

El lobo se le acerca para dialogar y alagar lo bien que se lo veía, a lo que el mastín respondió: -No estás tan bien como yo, porque no quieres, deja el bosque y a tus amigos. Sígueme y tendrás una vida excelente. Y el lobo preguntó:

– ¿Y qué tendré que hacer?

– Casi nada, dijo el Perro: atacar a quien ponga en peligro al amo; querer a los dueños de casa, y siempre complacerlos. Con algo tan simple como eso que te digo, tendrás las sobras de todas las comidas, huesos de pollos, carne fresca, frutas y verduras; y también cariño, como un elemento extra.

El lobo se sintió feliz y lleno de gozo. Mientras caminaban hacia la casa del amo del mastín, el lobo se dio cuenta que el perro tenía el cuello pelado.

– ¿Qué es eso? – preguntó.

 – Nada.

– ¡Cómo nada!

– Una tontería.

– Pero algo es, esa peladura en el cuello.

– Será la señal del collar con el que a veces estoy atado.

– ¡Atado! – exclamó el lobo

– ¿Tú no vas a dónde quieres?

– No siempre, pero eso, ¿qué importa?

– Importa tanto, que no quiero ni el más grande de los tesoros por renunciar a mi libertad – Terminó de decir el lobo, y se alejó corriendo, sin mirar atrás.”

Moraleja: En la vida, hay quienes deciden realizar ciertos sacrificios para conseguir lo que aman porque nada es gratis.

Aprendizaje y conclusiones

Las fábulas son cuentos o relatos que, aunque se enfocan principalmente en los niños, pueden contener enseñanzas para todos. De manera sencilla y simple, la gente puede extraer valores y principios morales que pueden ayudarlos a enfrentar la vida. Entre ellos el esfuerzo, el positivismo, la valoración y la honestidad.

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