Mejores Fábulas para Adolescentes

Las fábulas son comúnmente asociadas con cuentos para niños, pero estas pueden transmitir de forma entretenida e innovadora mensajes profundos. Debido a las moralejas que dejan, resulta beneficioso que los adolescentes sientan curiosidad por leerlas. De esa forma, descubrirán lo útiles que son las fábulas para adolescentes, al recapacitar gracias a sus enseñanzas prácticas.

Fábulas cortas para adolescentes

La presencia de cambios en los adolescentes hace que se enfrenten a nuevos desafíos que podrían resultarles abrumadores. Las fábulas para adolescentes cortas constituyen una forma eficaz de adquirir conocimientos y lecciones de vida importantes. Si estas son cortas, captarán la atención y los jóvenes se animarán más a leerlas.

La sospecha

Un día, un hombre perdió su hacha, y empezó a sospechar del hijo de su vecino. Todo en él le indicaba que se trataba del ladrón: observó la forma de caminar del muchacho (y le pareció que, efectivamente, andaba como un ladrón); observó su forma de hablar (y pensó que hablaba igual que un ladrón); y observó minuciosamente sus gestos… No tenía ninguna duda: ¡eran los gestos de un ladrón!

Pero días después, encontró su hacha tirada en el valle. Y al regresar a su casa, comenzó a observar que el hijo de su vecino realmente no tenía ninguna pinta de ladrón.

Moraleja: A veces las personas solo ven lo que quieren ver y emiten juicios erróneos, basándose en su intuición. Sin embargo, las emociones pueden ser engañosas y nublar la verdad.

El caballo viejo

Un caballo que ya estaba muy mayor fue vendido por su amo a un molinero que lo empleó para que diera vueltas a la piedra de un viejo molino. El caballo no hacía otra cosa desde la mañana a la noche que girar y girar alrededor de aquella rueda, lo cual no sólo le cansaba mucho, sino que lo ponía muy triste.

Y es que el viejo caballo recordaba lo veloz y famoso que había sido en sus años de juventud, en los que había vivido infinidad de aventuras y también cómo se burlaba de los otros caballos que eran más viejos y lentos que él.

Ahora viéndose en esta situación en la que pasaba sus días atado y dando vueltas a dicho molino, se arrepentía de aquella actitud que había tenido cuando era poderoso: «Después de las grandiosas vueltas que en mi juventud di en las carreras, mira a que vueltas me veo reducido ahora. Este es un justo castigo por burlarme de aquellos que veía más débiles e inferiores»

Moraleja: Resulta mejor demostrar humildad cuando se tiene poder, porque algún día este se puede perder. No se sabe lo que deparará el futuro, así que hay que disfrutar el presente sin menospreciar a otros.

El jabalí y la pantera

En una selva habitaba un gran jabalí, que además de prepotente, tenía aires de superioridad y vivía constantemente adulándose a sí mismo. Vivía pregonando que no tenía rival, y que en algún eventual combate no había animal que pudiera devorarlo o superar todas sus habilidades.

En vista de la actitud del jabalí, los animales le tenían mucho respeto, de hecho, al igual que él, creían que este animal no tenía rival que lo venciera en una batalla.

Resulta que llegó un día no esperado por el soberbio jabalí: en el camino se encontró una pantera fiera, poderosa y con mucha hambre, que al visualizar al jabalí decidió ir por él, para que se convirtiera en su alimento del día. Por supuesto que el engreído no iba a dejar pasar la oportunidad para demostrar todas aquellas habilidades y poderes que según él tenía, porque según nadie lo iba a vencer.

La pantera no tuvo muchos inconvenientes para devorarlo, y los habitantes de la selva se dieron cuenta de que todo lo que decía ser el jabalí, no era cierto.

Moraleja: Nadie debe adularse a sí mismo, ser engreído o subestimar a otras personas.

Fábulas con moralejas para adolescentes

Hay jóvenes a los que no les gusta recibir sermones de parte de los adultos, pero aceptan consejos de otras formas. Las fábulas para adolescentes, con moralejas , fomentan indirectamente el aprendizaje de valores imprescindibles para ser una buena persona. Por ello, es beneficioso que los adolescentes las conozcan y las recuerden.

La rana sorda

Un día un grupo de ranas caminaba por un bosque cuando dos de ellas cayeron en un pozo muy profundo. Las demás ranas se reunieron alrededor y vieron que no podían rescatarlas. ¡Era demasiado profundo!

Las dos ranas, movidas por un impulso de supervivencia, comenzaron a saltar, intentando salir del agujero, pero el resto de ranas les gritaban desde arriba:

–  ¡No insistáis! ¡No podréis salir nunca! ¡Dejadlo!

Las dos ranas siguieron saltando, aunque una de ellas comenzó a desanimarse cada vez más…

– ¡No saltéis más! – gritaban aún más fuerte sus compañeras- ¡No podéis salir! ¡Asumid vuestro destino!

Las ranas gritaban y hacían gestos con los brazos para que las ranas se dejaran morir sin más. Y una de ellas, al final cedió y cayó al suelo, en donde al fin murió.

Sin embargo, la otra rana seguía saltando cada vez más, con más fuerza, con más intensidad… y en uno de sus grandes saltos, consiguió alcanzar el borde del agujero y salir al exterior.

Las demás ranas la miraron boquiabiertas, sin saber qué decir. Estaban realmente sorprendidas de que aquella rana hubiera conseguido salir del agujero, a pesar de que todas le decían que lo dejara…

– ¿Cómo es que has conseguido salir?- le preguntó una de ellas- ¿No escuchabas cómo te decíamos que pararas?

Y la rana, se encogió de hombros, les hizo señas para explicar que era sorda, y les dijo con signos que quería darles las gracias por haber confiado en ella. La pobre rana sorda pensaba que, en lugar de decir que parara, le estaban dando ánimos para que consiguiera salir.

Moraleja: Las palabras motivadoras llegan a ser un motor para alcanzar un objetivo. Por eso, es esencial rodearse de personas positivas y emitir palabras de ánimo para no derrumbar a los demás.

El cántaro agujereado

Un campesino muy pobre, que vivía en lo alto de una montaña, bajaba todos los días desde su casa hasta el río con dos cántaros a la espalda. Los llenaba de agua y subía la colina con ellos para regar sus plantas. De esta forma, conseguía cada año un cultivo espléndido.

Pero una calurosa tarde de verano, el hombre se sentó a la sombra de un árbol a descansar, y una piedrecita hizo un pequeño agujero en uno de los cántaros.

Al cabo de unos meses, el cántaro intacto le dijo al otro:

– No sé cómo no te das cuenta de que eres un estorbo y no sirves para nada. Nuestro amo no hace más que bajar y subir de la montaña al río y del río a la montaña… Yo le ofrezco todo el agua, pero tú en cambio la vas perdiendo por el camino. No llevas ni la mitad de agua. ¡Con todo el esfuerzo que hace él!

El cántaro agujereado se puso muy triste. Al día siguiente, le dijo a su amo:

– Amo, no deberías llevarme al río. Ya no sirvo para nada.

– ¿Por qué dices eso?- preguntó él.

– Porque tengo un agujero y cada vez que subes cargado conmigo por la montaña, voy perdiendo el agua que recogiste en el río.

– Eres más valioso de lo que piensas– dijo de pronto el campesino- ¿O acaso no te fijaste en que ahora el camino de vuelta a casa está repleto de hermosas flores? Es porque al ver que tenías un agujero, fui echando semillas por el camino para que nacieran y adornaran de colores el camino de vuelta.

El cántaro entonces comenzó a sentirse mucho mejor.

Moraleja: Todos los seres humanos necesitan conocerse a sí mismos interiormente, para darse cuenta de sus virtudes y quererse tal cual son. Además, siempre es bueno ver el lado positivo de las cosas para ser feliz.

La cigarra y la hormiga

La cigarra era feliz disfrutando del verano sin hacer otra cosa que tomar el sol. Mientras tanto su amiga y vecina, una pequeña hormiga, pasaba el día entero trabajando, recogiendo alimentos.

– ¿No te cansas de tanto trabajar? Descansa un rato conmigo mientras canto algo para ti – Le decía la cigarra a la hormiga.

– Deberías recoger provisiones para el invierno y dejar de holgazanear.

La cigarra se reía y seguía cantando sin hacer caso a su amiga.

Hasta que un día, al despertarse, sintió el frío intenso del invierno. Comenzó a sentir hambre, pero la nieve cubría los campos. Vio a lo lejos la casa de su vecina la hormiga, y se acercó a pedirle ayuda.

– Amiga hormiga, tengo frío y hambre, ¿no me darías algo de comer? Tú tienes mucha comida y una casa caliente, mientras que yo no tengo nada.

– Dime amiga cigarra, ¿qué hacías tú mientras yo madrugaba para trabajar? ¿Qué hacías cuando cargaba con granos de trigo de acá para allá? – respondió la hormiga.

– Cantaba y cantaba bajo el sol – contestó la cigarra.

– Pues si cantabas en el verano, ahora baila durante el invierno.

Y le cerró la puerta, dejando fuera a la cigarra, que había aprendido la lección.

Moraleja: Se debe evitar la pereza y trabajar para poder disfrutar de los resultados, ganados con esfuerzo.

Aprendizaje y conclusiones

Los adolescentes aprovecharán las fábulas si ponen en práctica el aprendizaje que deja cada una de ellas. En la vida, es fundamental ser humilde, trabajar duro y no restarle valor a otros o juzgarlos anticipadamente. Además de ello, se debe desarrollar amor propio, a pesar de los defectos.

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