Fábula del Burro Flautista

El burro flautista se encuentra entre las fábulas más conocidas y usadas por los padres, para impartir enseñanzas a los hijos. A través de esta, de una forma divertida, animada y breve, se atrae a los pequeños con personajes singulares. Esto contribuye a que todos los miembros de la casa salgan beneficiados de las lecciones prácticas de este cuento.

De hecho, leer esta fábula, el cuento de la lechera, resulta beneficioso.

El burro flautista

Esta fábula de Tomás Iriarte destaca, principalmente, la importancia de que los niños entiendan que deben ir al colegio. El uso que se les da a los animales, humanizándolos y permitiendo que hablen, capta rápidamente la atención de los niños. El burro tratando de tocar una flauta, y la hormiga dándole consejos, crea un contraste interesante.

Además, la narrativa breve y  sencilla manifestada en este cuento busca incentivar el apego a la lectura:

“Paseaba por un prado un borrico, algo aburrido, cuando de pronto a lo lejos vio un objeto brillar.

El borrico se acercó, con mucha curiosidad, lo olió y entonces es cuando descubrió lo que era… ¡una flauta!

– ¡Vaya- dijo el burro- ¡Siempre había querido tener una flauta! ¡Qué suerte! Se la habrá dejado olvidada algún músico. Pero… ¿cómo lo haré? ¡Si yo nunca he ido a clase de música! Bueno, pensándolo bien… no creo que sea tan importante.

En esto que pasaba por allí una hormiga, y al contemplar la escena, quiso aconsejar al burro:

– Perdone, señor burro- dijo la hormiga- No he podido evitar escucharle y… Le voy a decir algo: puede usted soplar y probar la flauta, pero no se sorprenda si no es música lo que escucha. La música se aprende y no es sino con la práctica como se consigue un buen resultado.

– No lo creo, hormiga – dijo orgulloso el burro – Seguro que yo soy capaz de crear música. Escucha y verás… ¿Sabes cómo se hace? ¿Por dónde hay que soplar?

El burro agachó la cabeza, y de casualidad, dio un resoplido fuerte sobre la flauta. En la flauta el aire se hubo de colar, porque de pronto sonó una nota musical, larga y potente, que hizo tambalear a la hormiga. Era una nota musical algo desafinada, por cierto… Pero el burro, entusiasmado, levantó la cabeza y dijo:

– ¿Ves, hormiga? ¡Te lo dije! ¡Qué bien sé tocar! ¿Ves cómo los burros podemos crear música ‘asnal’?

La hormiga, totalmente contrariada, se dio la vuelta y se alejó pensando:

– Sin reglas del arte seguro que muchos habrá…que acierten un día por casualidad…”.

Moraleja y aprendizaje

Al examinar con detenimiento, y reflexionar sobre el contenido de esta fábula, la gente puede sacar muchas lecciones valiosas. Una de ellas, que es muy importante, consiste en que los niños entiendan que es necesario que asistan a la escuela para aprender. Para poder realizar las cosas que quieren en la vida, tienen que prepararse y adquirir conocimiento.

Otra fábula con una gran enseñanza y aprendizaje, especial para niños pequeños es la de la cigarra y la hormiga.

En el caso del burro, por un golpe de la casualidad, emitió un sonido de la flauta. Esto lo llevó a pensar que sabía tocarla, sin tener que aprender ese arte, dejándose llevar por el orgullo. La historia les enseña a los individuos que no deben creer que, por obtener algunos logros, ya lo saben todo. Tienen que prepararse bien para poder destacarse en algunos campos de la vida que les interesen.

La humildad hace que la gente reconozca que, para realizar ciertas actividades, se requiere estudiar. No todos poseen habilidades para destacarse en algunas facetas y es importante que puedan reconocer sus limitaciones. La hormiga, consciente de eso, aconsejó al burro para que pudiera entenderlo pero sin obtener ningún buen resultado.

Los buenos resultados, comúnmente, son obtenidos solo mediante esfuerzos y perseverancia. La información que tengan sobre lo que quieren aprender, y la práctica de este conocimiento, los llevará a tener éxito.  Los padres pueden transmitir estas cosas a los hijos, para que ellos se preparen en la vida.

Deben hacerles comprender que, al asistir a la escuela, podrán aprender y seguir un camino muy diferente al del burro.

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